Lo Nuestro (II)

            Los orígenes de la Zarzuela se remontan a comienzos del s. XVII. Felipe IV y sobre todo su hermano el Infante Fernando de Austria fueron muy aficionados a los espectáculos teatrales donde se mezclaban textos recitados y cantados. El origen del término zarzuela se relaciona con el lugar donde se solían representar estos espectáculos: el pabellón de caza del real Sitio del Pardo, conocido como de la Zarzuela por la abundancia de zarzas a su alrededor.

            El nacimiento de estos espectáculos musicales representados no fue, por supuesto, exclusivo de España. De hecho fue en Italia a finales del siglo anterior donde se comienzan a componer este tipo de obras teatrales con textos cantados (en un supuesto renacimiento de las obras teatrales de la Grecia clásica.) Fueron los compositores y escritores en torno  a la Camerata Fiorentina del Conde Bardi los que pusieron la primera piedra del género operístico.       

            En España estas obras teatrales que alternaban texto cantado y recitado  tuvieron muchas denominaciones: representación, farsa, égloga, loa, comedia tragedia, mojiganga…Pero con carácter general hoy las denominamos Zarzuela Barroca. 

            Los comienzos de la Zarzuela Barroca estuvieron marcados por la colaboración en libreto de grandes escritores del momento, y de todas la historia de la literatura española: Lope de Vega realiza el libreto de La Selva sin Amor, con música de Filippo Piccinini, obra estrenada en 1627. Y sobre todo fue Calderón de la Barca quien más destacaría como libretista de las primeras zarzuelas: El Jardín de Falerina estrenada en 1628 con música de Juan Risco fue una de las más conocidas, pero también escribió otros títulos como La Púrpura de la Rosa, Celos aún del aire matan, El Mayor Encanto Amor, Fiesta Grande Cantada…

            He de decir que apenas se conservan la parte musical de estas obras, exceptuando algunos fragmentos de Juan Hidalgo, colaborador de Calderon.

            En ningún caso podemos creer que esta música tiene relación temática o musical con la zarzuela que habitualmente es entendida como tal, es decir la moderna del s.XIX y XX, más allá en la alternancia de textos cantados y recitados. Como características generales de estas obras podemos decir:

            a) Era un género eminentemente cortesano y de las clases altas, muy          localizado en torno a Madrid.

            b) Sus temas, al contrario que la zarzuela del s. XIX, nunca eran populares, folklóricos o de carácter regionalista, todo lo contrario, estaban lleno de        héroes, de mitología con episodios dramáticos y un lenguaje altisonante. 

            A finales del s XVII comienza cierto interés por acercar el lenguaje de la zarzuela a lo popular desembarazándose de esas fuentes mitológicas. A la vez que se comienza a introducir elementos propios de las clases populares españolas. Todo esto queda truncado a comienzos del s. XVIII, momento en el que comienza en España la devoción por el el arte Italiano, y en particular por la ópera.

            Esto no fue algo casual y está íntimamente ligado a la historia de nuestra monarquía:  Carlos II no tiene descendencia, la Guerra de Sucesión (1701-1713) que finaliza con el Tratado de Utrech provoca la entrada de los Borbones, el primero de ellos, Felipe V,  tuvo dos esposas italianas: Maria Luisa Gabriela de Saboya e Isabel de Farnesio. Fernando VI, hijo de Felipe V y su primera mujer, trae a  España a instancias de su esposa , María Bárbara de Braganza,  a Carlo Broschi Il Farinelli y a Domenico Scarlatti. Más adelante Carlos III será rey de Nápoles y de Sicilia, a su vez su hijo Carlos IV se casará con una italiana,  María Luisa de Parma. Todos estos motivos son más que suficiente para entender que el arte Italiano, y más concretamente la música,  va a inundar España durante el s. XVIII.

            Durante este siglo la zarzuela tal como se conocía, prácticamente desaparece, se impone la ópera italiana que convive con un género popular llamado Tonadilla Escénica.  Habitualmente se coloca a la Tonadilla como anteceden dieciochesco de la zarzuela moderna, algo muy matizable: la zarzuela y la Tonadilla son dos géneros distintos y que ocupan un lugar artístico diferente. La Tonadilla es un género menor y no sólo por sus dimensiones sino también por sus pretensiones artísticas, pero no por ello deja de ser menos importante en las historia del teatro musical español

Come características generales de la Tonadilla Escénica podemos decir:

            1. No era un espectáculo en sí mismo sino un intermedio de la representación     de una comedia, cumpliendo la función del sainete, del baile o del entremés,         de similares características al intermezzo italiano que cultivaran compositores          como Pergolesi.

2. Su duración estaba en torno a treinta minutos de duración.

3. Los compositores más destacados fueron Manuel García y Blas de Laserna.

4. La temática de sus textos, por regla general fueron los cuadros de costumbres y la sátira popular.

 La tonadilla Escénica fue un género muy apreciado en su época, a la vez que prolífico: se conservan alrededor de dos mil  Tonadillas en la Biblioteca Nacional. José Subirá, el mayor especialista en estas obras, afirmaba que fue la manifestación lírica española más sobresaliente de la segunda mitad del s. XVIII. Aunque algunos intelectuales del momento se posicionaron en contra de estas obras  denunciando  su falta de miras artísticas y ramplonería, como muestra valga este fragmento de una famosa carta que Leandro Fernández de Moratín dirige a Godoy: “la música teatral está, como los demás ramos, atrasada y envilecida; ni es otra cosa en la parte poética que un hacinamiento de frialdades, chocarrerías y desvergüenzas; en la parte musical, un conjunto de imitaciones inconexas, sin unidad, sin carácter, sin novedad, sin gracia y sin gusto”

(continuará…)